cruza los brazos para no
verlo.
Vete mujer mala,
vete de mi vera,
rueda lo mismito que la maldición,
que un dibe permita,
que el gache que quiera tus quereres pague,
pague tus quereres con mala traición.
Gitana que tú serás como la falsa moneda
que de mano en mano va
y ninguno se la queda.
Que de mano en mano va
y ninguno se la queda.
Beso los negros arcillos finos que allí dejara cuando se fue y
aquellas trenzas de pelo endrino que en otro tiempo corto pa'e.
No se marchaba,
no intentó mirarla,
ni lanzó un quejido,
ni le dio adiós.
Entornó la puerta y pa' no llamarla se clavó las uñas,
se clavó las uñas en el corazón.
Gitana que tú serás como la falsa moneda
que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Que de mano en mano va
y ninguno se la queda.
Que
de mano en mano va
y ninguno se la queda.