Puedes irte cuando quieras,
tiene las puertas abiertas
y por si te quieres marchar.
No soy yo quien te detiene,
que siempre que te vas vienes
hablando de soledad.
Vete cuando te parezca,
tiene las alas dispuestas
y puede echarte a volar.
Pero cuando estás herido vuelves a los brazos
míos porque ya no puedes más.
Y dices que te equivocas,
que no encuentras
otra boca que te pueda enamorar.
Que estás ciego sin mi sol y eres un puro depósito,
te dejo de mirar.
Si no vas de mi mano te sientes un vil gusano que no puede caminar.
Que sin el roce de mi pelo te llenas
de desconsuelo y te cuesta respirar.
Y entonces, primo,
que me vienes a contar.
Necesitas que te halague,
que te diga lo que sabes,
que eres guapo y pa' rabiar.
Como eres tan presumido,
te crees que del brazo mío no te admirarán igual.
Y entonces viven las noches,
empiezas con los reproches y me hablas de tu libertad.
Y siempre vuelves herido y buscas los
brazos míos porque ya no puedes más.
Y dices que te equivocas,
que no encuentras otra boca que te pueda enamorar.
Que estás ciego sin mi sol y eres un puro depósito,
te dejo de mirar.
Que si no vas de mi mano te sientes
un vil gusano que no puede caminar.
Que sin el roce de mi pelo te llenas
de desconsuelo y te cuesta respirar.
Y entonces, primo,
que me vienes a contar.
Y dices que te equivocas,
que no encuentras otra boca que te pueda enamorar.
Que estás ciego sin mi sol
y eres un puro depósito, te dejo de mirar.
Que si no vas de mi mano te sientes
un vil gusano que no puede caminar.
Que sin el roce de mi pelo te llenas
de desconsuelo y no puedes respirar.
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