en las casas, montañas y edificios,
los gallos cantan y el parque lleno de niñes.
Jugando con latas en el pelotero,
mientras madres gritan y la niña se recoge el pelo.
Me acuerdo del visto del Lightor del Negro
cuando el San me invitaba a la fiesta del Cordero
y eso era un manjar, aquí ni Dios ni Alá.
Tú ten la fe que quieras,
pero respetad la plama,
a mí sigo con recaos y asuntos por zanja.
Yala, yala, que la vida se va.
Y mira,
mira por dónde caminas,
que a veces la gente es mala y la cosa está jodida.
Si te tienes en la mano,
hermano,
siempre desconfías.
Aquí Dios lo abandonan y ellos solitos se crían.
Los pecados viven con nosotros como esos demonios
que aparecen por la noche de la mano del insomnio.
Estoy aprendiendo a amar y controlar el odio,
mientras allá afuera se pelean llenas por un podio.
Ay, Dios,
ya me he fumado varios y puede que diga
alguna tontería y no pueda arreglarlo,
pero cada día me importa menos, así que, larga.
Cierra bien la puerta y ya nos veremos, hermano.
Estoy con mis canciones,
con mi familia,
mi brother.
Me levanto y doblo turno, del aire no se come.
Yo estaba haciendo dinero,
tenía que estar en el cole.
¿Tú te crees que le doy importancia a las opiniones?
Nena,
me voy a hacer otra palmera,
mientras te como lento y me agarro a tus caderas.
Me tiran otras, pero, mami, ya quisieran.
Por ti mato y muero, me meto en una balacera.
Tan mala no será esta vida,
hay quien paga si respira.
Tú tienes techo,
cama y comida y no es malo,
malo si no aprovechas esa vida.
Tengas lo que tengas, ayuda quien lo necesita.
Aquí por lo pronto las palabras valen más que el
dinero y el dinero pues mueve el mundo entero.
Y ese tipo de frase siempre acaba con un pero,
pero esta es mi canción y yo no le pongo pero.
Así que,
mami,
hazte otro y vente pa' aquí que la
noche es larga y hoy no quiero dormir.
Hazte otro y vente pa' aquí,
hoy no quiero dormir.