¡Olé! ¡Ey!
¡Tiki-tiki!
¡Pues eso, vivo, Mikael!
¡Vivo, eso! ¡Olé!
Me dirijo a ti.
Si te hablo, mírame, mémé.
Qué delito ser tan grande.
No quererlo parecer.
Me dirijo a ti.
Si te hablo, mírame.
Qué delito ser tan importante y no quererlo parecer.
¡Que toma!
Y si te hablo, mírame.
Todo se ve tan bonito en ti.
Tu forma de vestir, tu flaca de nubes.
Eres pura dinamita.
Y desde el pelo, desde el pelo hasta los pies.
Y tú no lo ves.
¡Olé!
Y tú no lo ves.
¡Que toma!
Y tú no lo ves.
¡Que no, que no! Y tú no lo ves.
Que tú no lo ves.
¡Que no, que no! Y tú no lo ves.
Y tú no lo ves.
¡Y tú no lo ves!
Y si te hablo, mírame.
O si no, te llevo para acá.
Y te canto por alegría.
Qué delito.
Qué delito ser.
Arma de tu arma, rima de tu rima.
Acuerda en tu guitarra.
¡Chiquilla!
¡Olé!
Y si te hablo, mírame.
Todo se ve tan bonito en ti.
Tu forma de vestir, tu flaca de nubes.
Eres pura dinamita.
Y desde el pelo, desde el pelo hasta los pies.
¡Sí!
Y tú no lo ves.
¡Que no, que no!
Y tú no lo ves.
¡Ay, ay!
Y tú no lo ves.
Y tú no lo ves.
¡Olé!
Y tú no lo ves.
¡Que no, que no!
Y tú no lo ves.
¡Que tú no lo ves!
Y tú no lo ves.
¡Y me cago en el diablo!
¡Olé!
Y tú no lo ves.
Y tú no lo ves.
Y tú no lo ves.
Ven, ven, ven, ven.
Y tú no lo ves.
Que mira que te digo que tú no lo ves.
¡Que no, que no!
¡Toma, que toma! ¡Toma, que toma!
¡Que no, que tú no lo ves!
¡Que tú no lo ves!
¡Y tú no lo ves!
¡Olé!