Noche de silencio, noche cruel,
llegan los recuerdos en tropez.
Trágica tristeza de pensar cómo asomó
la primera cana mensajera del dolor.
Misteriosa angustia de vivir y un terror intenso de morir.
De un confuso espejo van surgiendo del ayer
todas mis andanzas como de un amanecer.
Son mis viejas alegrías las que surgen y me nombran.
Mueren las cuantas horas mías,
mueren saliendo de la sombra.
Son mis viejas alegrías,
son las bocas que he besado,
son aromas de otros días,
son imágenes sombrías del espejo evocado.
Tuve a cada instante un nuevo amor,
me hice bachiller en el dolor.
Pájaro nospálgico mi espíritu burlor,
siempre alzó su vuelo procurando una ilusión.
Fui desde el arroyo hasta el rosal,
libre como el viento y al final.
Hoy que yo soy todo tormentoso de mi edad,
me he quedado preso en mi propia sombra.
Son mis viejas alegrías las que surgen y me nombran.
Cuarenta cuantas horas mías,
van saliendo de la sombra.
Son mis viejas alegrías,
son las bocas que he besado,
son aromas de otros días,
son imágenes sombrías del espejo evocado.
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