Tus manos son la rama que se ofrece,
si caigo sin remedio el precipicio.
El dulce salva vidas que se mecen,
nadando en el naufragio sin destino.
Tus manos son el beso de mi espalda,
el dulce paraíso de mis noches,
los pétalos desnudos de tu alma,
la línea que me marca el horizonte.
Tus manos son el cálido medo,
el trago que me nubla los sentidos.
Tus manos son la tinta,
tus manos son el gesto que dicta cada beso que te escribo.
Tus manos son el cálido medo,
el trago que me nubla los sentidos.
Tus manos son la tinta,
tus manos son el gesto que dicta cada beso que te escribo.
Tus manos son las calles que frecuento,
el mapa con las cruces del tesoro,
las palmas
donde escondes mi secreto,
el velo con que me cubres los ojos.
Tus manos son el beso
de mi espalda,
el dulce paraíso de mis noches,
los pétalos desnudos de tu alma,
la línea
que me marca el horizonte.
Tus manos son el cálido medo,
el trago que me nubla los sentidos.
Tus manos son la tinta,
tus manos son el gesto que dicta cada beso que te escribo.
Tus manos son el cálido medo,
el trago que me nubla los sentidos.
Tus manos son la tinta,
tus manos son el gesto que dicta cada beso que te escribo.
Y el frío no me alcanza resguardado,
en este inesperado microclima me duermo en la palma de tus manos
a salvo de cualquier mala noticia.
Tus manos son el cálido medo,
el trago que me nubla los sentidos.
Tus manos son la tinta,
tus manos son el gesto que dicta cada beso que te escribo.
Tus manos son el cálido medo,
el trago que me nubla los sentidos.
Tus manos son la tinta,
tus manos son el gesto que dicta cada beso que te escribo.