Soy cautiva de un adverbio que se lleva mi alegría
Ennegrece mi jornada y envejece con el día
Me somete a la tortura de juzgar mi anatomía
De medirme y compararme ese adverbio es todavía
Todavía me desean,
todavía me sonríen
Me atormenta la pregunta de hasta cuándo todavía
A
medida que envejezco me voy sintiendo más libre
No me queda mucho tiempo para volverme invisible
Todavía es un rasero pronunciado con desprecio
Todavía es una ofensa disfrazada de requiebro