Las siete han vuelto a sonar,
maldito despertador.
Magdalenas con café,
hechos del día anterior.
Y ahora empieza otro día,
que solo es otro día,
de aburrimiento total,
sin la menor emoción.
Siempre la misma canción,
las escaleras bajar.
No funciona el ascensor,
llego tarde a trabajar.
De ocho a diez y un pitillo,
después del bocadillo.
Luego más hasta las tres,
sin poderlo remediar.
No veo el momento llegar,
de por fin poder salir,
para casa regresar y cocinar para mí.
Luego después de fregar,
hora y media de sillón,
teniéndome que tragar mierda por televisión,
me guste como si no.
Esto no me iba a pasar,
no por lo menos a mí,
de aquí quiero huir.
Las ilusiones de ayer, las dejé para mayor.
Me dije puedo esperar,
y las guardé en un cajón.
Solo quise ser normal,
y al ritmo me acomodé.
Luego perdí la atención,
y después perdí mi tren.
Y ahora he perdido el valor,
y perderé el interés,
porque he perdido el patrón.
Me he convertido en trivial,
y ya no podré encontrar,
la llave del corazón,
que me permita pasar,
a otra situación.
No
sé cómo despejar,
esta falta de interés,
esta rutina fatal,
que me sube por los pies,
día tras día es igual,
que lento corre el reloj.
Vivo en un tedio mortal,
comiéndome este marrón,
mi
aburrimiento es total,
me falta motivación.
Solo soy un ser vulgar,
invisible entre un millón,
me sobra comodidad.
Todo podría cambiar,
pero tengo la impresión,
de que es tarde ya.
Qué lástima.
Đang Cập Nhật
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