Te tradico, Valentiano,
un cariño tan sincero que en este mundo no quiero que exista.
Y
en mi pecho soberano siempre guardo para ti
el mundo que nadie sintió en el mundo.
María de mis sentidos.
De la Habana a Canitele,
de Maní se te trae tu rendida amante.
Todo cuanto allí se cría a mí me pareció poco.
También te traigo piña y coco en charlatán,
y es que Rosita de Mayo por tu querer.