Sucede que a veces la vida mata y el amor
echa silicona en los terrojos de tu casa
o te abre un expediente de regulación
y te expulsa del Edén hacia tierras extrañas.
Sucede que a veces sales de un mar y la luz
quema la piel de este vampiro que te ama.
Te llena la frente de fino polvo a marrón sur,
postetas y te queman agujetas en las alas.
Pero sucede también que sin saber cómo ni cuándo
algo te herida la piel y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes y esta de verano,
verbena la de aguirre y naldas en mayo,
turmentas que apagan el televisor,
teléfonos que arden en la sombra tu voz.
Hoy seré contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud.
Abrazos que incendian la aurora en las playas del sur.
Sucede que a veces la vida mata y te encuentras
solo y en este corazón no reciclable se hunden
petroleros ensuciados y sospechas que
provocan miopía en lanzadores de puñales.
Sucede que a veces la vida mata y el invierno saca su revólver,
te engañona en las costillas,
te aterra los álbumes de fotos y el espejo,
huele a vino el coche y el mar a gasolina.
Sucede también que sin saber cómo ni cuándo algo
te herida la piel y te rescata del naufragio.
Y siempre es viernes y esta de verano,
verbena la de aguirre y naldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor,
teléfonos que arden en la sombra tu voz.
Hoy seré contigo,
hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud.
Abrazos que incendian la aurora en las playas del sur.
Sucede que a veces la vida mata y
siempre es viernes y esta de verano.
Hoy seré contigo, hoy revolución.