Nhạc sĩ: Donato Poveda | Lời: Donato Poveda
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¡Rumbera!
Para tu andar cadencioso,
la rumba es una caricia.
Bailas con tanta malicia,
pero tan llena de gozo,
que mi boca se despierta en paladar del deseo.
Y cada vez que te veo, mi mente se desconcierta,
y para colmo de males me miras de esa manera,
con esos dos manantiales que son tus ojos,
rumbera,
y tras tu piel embrujada y tu perfume de mar,
mi corazón galopaba y mi alma echaba a volar.
Ay,
baila mi canción que la tentación me pone mal,
esa sabrosura de tu cintura es muy sensual.
Mueve tus caderas,
por favor,
rumbera,
que me tienes como agua para chocolate.
Y para colmo de males me miras de esa manera,
con esos dos manantiales que son tus ojos,
rumbera,
y tras tu piel embrujada y tu perfume de mar,
mi corazón galopaba y mi alma echaba a volar.
Ay,
baila mi canción que la tentación me pone mal,
esa sabrosura de tu cintura es muy sensual.
Mueve tus caderas,
por favor,
rumbera,
que me tienes como agua para chocolate.
Ay,
baila mi canción que la tentación me pone mal,
esa sabrosura de tu cintura es muy sensual.
Ay, ay, que bonita.
Mueve tus caderas,
por favor,
rumbera,
que me tienes como agua para chocolate.
Que me tienes como agua para chocolate.
Ay.
Desde que yo la vi
por primera vez,
cuando la conocí, me enamoraba esa rumbera.
La vi por el Bayfront Park,
la vi por las aguaceras,
y cuando fui pa' Borington me la encontré en la parguera.
Desde que yo la vi, ya la vi, por vez primera,
cuando la conocí, me enamoró esa rumbera.
Oye,
como diría Marco Antonio,
yo por mi rumbera,
a donde quiera que me quiera voy,
a donde quiera.
Desde que yo la vi,
por vez primera,
cuando la conocí, me enamoró esa rumbera.
María Antonieta Pons,
Blanquita Amaro,
Iris y Lourdes Yacón,
ellas son unas rumberas que bailan con emoción,
tú verás.
¡Vamos!
Tiene pintada en su rostro la primavera.
Cuando la conocí, me enamoró esa rumbera.
Ay,
ay,
ay,
con ella sí que me voy,
a mi yo me monto en la carretera.
Cuando la conocí, me enamoró esa rumbera.
Sandunguera, me gusta su caminar,
también me gusta su cabellera.
Cuando la conocí, me enamoró esa rumbera.
¡Rumbero 4!