No quiero decir palabras,
decir no es nada.
Amor, muerte y vida en la boca se gastan.
Quiero vivir palabras,
sé que son algo.
Amor, muerte y vida me suenan falso.
Que me digan los ojos y no los labios,
que me hablen las caras y me confiesen las manos.
Palabras en los cuerpos y en las entrañas,
puestas en las lenguas,
siempre me engañan.
Palabras que se sienten en la punta de los dedos,
que pesan sobre mi piel,
no me dan miedo.
Discursos que se escriben,
sermones que se mienten,
las palabras siempre se enredan entre los dientes.