Aún cuando no sale el sol,
tú alumbras mi corazón,
tu palabra siempre me sostendrá.
En el caos del temor, tú me guías con tu amor,
tu palabra siempre me sostendrá.
No podría seguir así,
ya que yo te encontré a ti.
No tengo nada sin tu presencia,
porque no hay nada que esta vida pueda dar.
No tengo nada sin tu presencia,
porque eres tú el que la vida eternada,
que la vida eternada.
Que la vida eternada.
Cuando en la tormenta estoy,
aún puedo escuchar tu voz,
tu palabra siempre me sostendrá.
No podría seguir así,
ya que yo te encontré a ti.
No podría seguir así,
ya que yo te encontré a ti.
No tengo nada sin tu presencia,
porque no hay nada que esta vida pueda dar.
No tengo nada sin tu presencia,
porque eres tú el que la vida eternada,
que la vida eternada.
Que la vida eternada.
Aunque en el valle de sombra yo esté,
no temeré, no temeré.
Solo tú traes la paz a mi ser,
no temeré.
No tengo
nada
sin tu presencia,
porque no hay nada que esta vida pueda dar.
No tengo nada
sin tu presencia,
porque eres tú el que la vida eternada,
que la vida eternada.