Nada tengo de ti y lo tengo todo,
aunque tú no lo sepas,
eres tal mía.
Eres mía hace tiempo,
cuando el otoño se asomaba a las puertas de
mis jardines.
Te veía pasar como una
estrella hecha toda de luz,
pero tan lejos.
Tan cerca estás,
no puedo amarte,
porque tu corazón
ya tiene dueño.
Yo sé que tú me quieres,
alma mía.
Culpable
soy de haber
llegado tarde.
Y si me quieres
con mi muerte,
pregunto qué es la vida sin tenerte.
Y yo sé que aunque lo niegues también sufres.
Tus
ojos y tu voz de echaste llanto.
Pregúntame por qué
tardaste tanto.
Juguemos
al amor,
ya que es muy tarde.
Para ser del amor
toda una vida.
Juguemos al amor y en una noche,
juremos de una vez tantas heridas.
Yo sé que tú me quieres,
alma mía.
Culpable soy de haber llegado tarde.
Y ahora que te mueres con mi muerte,
pregunto qué es la vida sin tenerte.