He llegado hasta tu casa,
yo no sé cómo he podido.
Si me han *** que no estás,
que ya nunca volverás.
Si me han *** que te has ido.
Cuánta nieve hay en mi alma,
qué silencio hay en tu puerta.
Al llegar hasta al umbral,
un candado de dolor me detuvo el corazón.
Nada,
nada queda en tu casa natal,
sólo telarañas,
que el cheque,
el yudal y el rosal.
Tampoco existe y es seguro que se ha muerto al irte tú,
todo es un error.
Nada, nada más que tristeza y quietud.
Nadie es que me diga si vives aún.
¿Dónde estás?
Para decirte que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor.