¡Hola! Soy La Tortuga y estaba viéndolos cómo saltaban desde la esquina y me dije
tengo que pertenecer a esa bandilla de conejos. ¿Qué dicen, eh? ¿Qué dicen?
Mira, ya acabamos de voltar y tu amistad no nos interesó, no.
Eres lento, torpe y no puedes saltar, te pesa mucho el caparazón.
Oiganme, por favor, esto requiere una explicación.
Porque la gente que está en mi condición cuenta con un gran mundo interior.
¿Y de qué nos sirve? Solo está tu imaginación.
Punto interior. Mejor mete un gol.
En las pruebas te asustas a soplar y llegas último al competir.
Para las fiestas nunca quieres bailar y tu abuelita viene por ti.
Oiganme, por favor, evítenme ese tono burlón.
Porque seguro cambiarán de opinión cuando conozcan mi mundo interior.
¿Y de qué nos sirve? Solo está en tu imaginación.
Punto interior. Búscate amigos.
Tristes, aburridos o peor, como el caracol.
Caracol.
Mi poder de convicción resultó ser un fracaso.
Me voy al mundo interior dentro de mi caparazón.
Caparazón.
Señorito, ya las piscinas están llenas, las multiganchas preparadas y lista la decoración del salón de baile.
Solo falta definir el menú del appetizer que encargo.
¿A qué hora llegan sus amigos?
¡Qué pena! ¡Qué dolor!
¡Qué pena! ¡Qué dolor!
Venda, desilusión. Abandonado en mi mundo interior.
Sin más amigos que un caracol.
¿Y de qué te sirve? Tan sofisticada producción.
Hijo del caracol.
¿Y de qué te sirve? ¿Crees que tu mundo es el mejor?
¿Y eso es un error?
¡Oh! ¡Ven, conoce el mío!
Este de verdad es tu futuro.
Y me convenció.
¡Qué gran sensación!
¡Alucinación!
¡Del buen caracol!
¡Es decir, que es mundo interior!