Mis amigos están todos vencidos,
alguno muerto, los otros tienen niños.
Uno se puso a currar
y otros montaron un bar.
La vida pasa, no tiene sentido,
me dijo el viernes Antonio al oído.
Será majo chaval,
como ha acabado tan mal.
Los niños crecen y van pidiendo a gritos,
un corazón que guarde sus latidos.
Lo que se van a encontrar,
la puerta abierta del
bar,
con luces rojas, electrolatino,
casas de apuestas puestas pa los niños.
Lo que te vas a jugar,
tú no lo sabes chaval.
Tú no lo sabes chaval.
Mis amigas vírgenes suicidas lloran heridas por las balas perdidas
de esta bendita ciudad.
Mis amigos están todos vencidos,
alguno muerto y otro ha renacido.
No te lo puedo explicar.
No te lo puedo explicar.