Cuando te siento llegar y tu aroma me provoca,
siento un profundo pesar,
no soy dueña de tu boca.
Cuando te siento llegar,
soy velero a la deriva,
condenada eternamente a no poderte besar.
Espero que en mi lugar te traten honradamente
y que te tenga presente en cada puerto de
mar.
No quisiera lamentar algún día tu tormento,
mataría de sufrimiento a mi frágil soledad.
Cuando te siento llegar y tu aroma me provoca,
siento ganas de gritar a los vientos mi derrota.
Cuando te siento llegar,
disfrutando del olvido de quien más
te haya querido y su forma de cantar.
Espero que en mi lugar te traten honradamente
y que te tenga presente en cada puerto de mar.
No quisiera lamentar algún día tu tormento,
mataría de sufrimiento a mi frágil soledad.