Mi clave fue el cinco y me apodo el Chino,
sí señor,
fun de los antrax.
Formé un gran equipo,
lleno de peligro que en Culiacán radicaba.
No todo fue sencillo,
varias veces perdimos, pero no tire la toalla.
El virus es párfimos,
para todo el equipo yo fui el jefe de la manada.
Teníamos sólo una misión,
que era cuidar al gran señor,
al del sombrero mando yo mi admiración.
Y aunque ahorita no me ven,
pronto por allá andaré,
no se descuiden que varias cuentas saldaré.
Y aquí venimos de nuevo con todo,
la extensión.
Compadre y amigo,
de veras te estimo,
siempre brincas el changuito.
A la hora del peligro,
nunca faltó el chiquillo,
se accionaba sin aviso.
Que aventuras tuvimos,
la ruta recorrimos, en los jeeps abrimos camino.
El mundo no es de mí,
es que fui renacido, así es como fue mi estilo.
Por todo el mundo viajé,
el Portitalia lo adopte,
y en los casinos varios millones aposté.
Así mi vida pasé, y siempre la disfruté,
no me arrepiento ni me arrepentiré.
Fui de los antrax hoy y siempre lo seré.