En la evocación volví a soñar mi corazón
y el sueño eres tú, Mario.
Amor de mi juventud que no se olvida,
amor que llena de luz toda mi vida.
Las sombras del ayer con su tristeza
de canción siempre me llaman Mario.
Mario,
sé que en Vietnam fui feliz cuando te di mi corazón.
En el viejo París
recuerdo la angustia de la Dios y el cieno llorando por los dos,
Mario.
Amor lejano que dejé,
quiero que sepas, corazón,
que jamás te olvidé.