Y aquella jacaranda
que lo lo,
tuyo, solo tuyo.
Tu mirada,
tus palabras que una y otra vez me consolaban
y ahora como antes,
como siempre,
mi amiga, mi madre.
Y ese olor tuyo de experiencia y lágrimas,
esa pureza del alma,
esas ganas del alma.
Y aquella jacaranda que lo lo, tuyo, solo tuyo.
Y aquella jacaranda
que lo lo,
tuyo, solo tuyo.
Tu calor y tus palabras que una y otra vez me amparan,
me dan calma y me acoges como
aquella jacaranda.
Y ese olor tuyo de experiencia y lágrimas,
esa pureza del alma,
esas ganas del alma.