De todas las opciones a elegir,
nos quedaremos siempre con la que más pueda herir.
Conoces los demonios que en una dejan dormir,
y yo todos los miedos que forman parte de ti.
Hoy he vuelto al lugar donde crecimos,
tú y yo,
tú y yo.
Tú y yo
crecimos con el mundo en nuestras manos,
y con el frío de un revólver en la
sien.
Tú y yo creímos como el hielo sagrado,
y no hay bandera que podamos sostener.
Tú y yo.
De todas las palabras a elegir,
omitiremos las que deberíamos decir.
Como dos lobos
calculando la forma de hundir los
colmillos donde ya no cabe otra cicatriz.
Hoy he vuelto al lugar donde crecimos,
tú y yo,
tú y yo.
Tú y yo
crecimos con el mundo en nuestras manos,
y con el frío de un revólver en la sien.
Tú y yo creímos como el hielo sagrado,
y no hay bandera que podamos sostener.
Tú y yo.
El calendario en la cocina,
las copas de aquella vitrina.
Hay cientos de fotografías repartidas por el salón.
Los retratos de una familia de lo que fuimos tú y yo.
Crecimos con el mundo en nuestras manos.
Tú y yo
crecimos con el mundo en nuestras manos,
y con el frío de un revólver en la
sien.
Tú y yo creímos como el hielo sagrado,
y no hay bandera que podamos sostener.
Tú y yo.