Nhạc sĩ: Jorge Guerrero
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Vamos muchachos.
Las tardes grises de junio del sol no dejan reflejo.
Hoy me agarro el plenilunio con el pensamiento lejos.
Bendito Guaita camino,
guardián del sendero viejo.
No lloro por mi destino,
sollozo es por lo que dejo.
Las tardes grises de junio del sol no dejan reflejo.
Hoy me agarro el plenilunio con el pensamiento lejos.
Bendito Guaita camino,
guardián del sendero viejo.
No lloro por mi destino,
sollozo es por lo que dejo.
El noble rancho de Palma,
con todos sus aparejos,
cosas que llevo en el alma
y con ellas me acotejo.
El recuerdo de mi padre,
hombre de temple parejo.
Y el gran amor de mi madre,
su ternura y sus consejos.
El noble rancho de Palma,
con todos sus aparejos,
cosas que llevo en el alma y con ellas me acotejo.
Y sus consejos.
En junio un atardecer,
monté a caballo en la reja,
salí en busca de un querer que cargaba entre las cejas,
como suele suceder.
La vida nunca es pareja, más nunca ya sé querer,
por eso mi alma se queja.
En junio un atardecer,
monté a caballo en la reja,
salí en busca de un querer que cargaba entre las cejas,
como suele suceder.
La vida nunca es pareja, más nunca ya sé querer,
por eso mi alma se queja.
Fue triste y larga la marcha,
vuelvo y no encuentro a mi vieja,
adiós linda flor de parcha.
Tal vez si el dolor me deja,
vuelvo a emprender la partida,
mientras la tarde se aleja y así capoteo
mi vida que se va poniendo añeja.
Fue triste y larga la marcha,
vuelvo y no encuentro a mi vieja,
adiós linda flor de parcha.
Tal vez si el dolor me deja,
vuelvo a emprender la partida,
mientras la tarde se aleja y así
capoteo mi vida que se va poniendo añeja.