He soñado con tú cara de amidón,
tus ojos como gemas,
inventaban el color azul
mientras la infancia me tragaba.
En la felicidad,
tu sonrisa contagiaba la mañana de esperanza
y la mía era un secreto que nadaba en el silencio del amor.
La felicidad,
y tu carta no existía,
me habías *** en ella que no eras feliz,
el destino era mentira,
lo habíamos burlado con los tres deseos de la estrella fugaz.
¿Cómo puedo arrancarte este dolor?
¿Cómo hago para prometerte la felicidad?
La felicidad,
esa mujer fantasma que nos da todo a cambio de nada,
que nos obliga a perder la calma buscando la felicidad.
La felicidad,
esa mujer casada,
ese espejismo que nos estafa,
si te propones encontrarla, olvida la felicidad.
He salido a la calle con tu carta en el bolsillo,
la acaricio con los dedos como si te consolara
mientras pienso
en la felicidad.
He mezclado entre la gente con el alma en la garganta,
he buscado una respuesta a mi
vida y a tu drama.
¿Cómo es posible
la felicidad?
He llorado en mi almohada y ahora sabe que me importa cómo estás,
tu desdicha es mi
condena,
si no salvo tu alegría,
mi alegría se convertirá en un pez.
¿Cómo puedo arrancarte este dolor?
¿Cómo hago para prometerte la felicidad?
La felicidad,
esa mujer fantasma que nos da todo a cambio de nada,
que nos obliga a perder la calma buscando la felicidad.
La felicidad,
esa mujer casada,
ese espejismo que nos estafa,
si te propones encontrarla, olvida la felicidad.
La felicidad.
La felicidad.
La felicidad.
Olvida la felicidad.
La felicidad.
La felicidad.