Creí lo que te escuché cuando niño
en la plaza de Temuco todo el día.
Me enseñaste que todos éramos iguales.
Me dijiste que estarías para siempre.
Crecí y lo entendí de otra forma.
No es necesario ir a misa el domingo.
Me enseñaste que el de arriba te ama siempre.
Y me di cuenta que en la iglesia todo es plata.
Dime cómo es crecer en la calle
o vendiendo el carbón a tus vecinos.
Me imagino esa vida tan difícil.
Y ahora entiendo por qué yo te extraño tanto.
Chuchu,
chuchu,
chuchu.
Con los niños y las niñas en la cancha.
Llévame
a jugar.
Llévame a jugar.
Nos
veremos otra vez.