La soledad
hoy me ha venido a preguntar dónde estás.
Cuando contigo quiero hablar le respondí
que no sabía qué decir.
Me sonrió
y se fue por donde ya llegó.
Y amanecí
intentando comprender mi error
que nació de esquivar cualquier explicación.
Por eso hoy
me dejaré sumergir por el dolor
que causa cualquier resignación.
He pensado tanto que ahora ya no tengo pensamiento.
He sentido tanto que ahora ya no tengo sentimientos.
He murmurado tanto que ahora murmura mi silencio.
He perdido tanto que ya no gano ni a mis sueños.
Dejé de soñar
porque nadie prometió un despertar del sabor
que deseo en mi inmersión.
Y me parecí a esas personas que saben sonreír.
Dejaré de crecer, abandonaré toda expresión.
He pensado tanto que ahora ya no tengo pensamiento.
He sentido tanto que ahora ya no tengo sentimientos.
He murmurado tanto que ahora murmura mi silencio.
He perdido tanto que ya no gano ni a mis sueños.
He llorado tanto que las lágrimas ya no caen al suelo.
He buscado tanto que ni los tesoros llevaban oro.
He hablado tanto que las palabras volaron sola.
He prometido tanto que las promesas me llaman embustero.
Embustero.
Embustero.
Embustero.