Guapa, guapísima, divina de la muerte,
que cualquiera que se cruce en tu camino está de suerte.
Resiliente,
poderosa,
del jardín la flor más hermosa.
¿Quién podría imaginar que por la noche la tristeza
te ha venido a visitar?
Le diste la bienvenida y no parabas de llorar.
Por cada puño de arena es necesario agua de mar.
Si no, ¿para qué tenemos en el ojo un lagrimal?
Y si te vas a bailar y la vuelves a ver,
dile que no está mal llorar alguna vez.
Que se puede vivir sin tener que fingir porque no somos de piedra.
Y si te vas a bailar y la vuelves a ver,
dile que no está mal llorar alguna vez.
Que para ser feliz es necesario sentir un toque de tristeza.
Fea, muy fea, mejor que hoy nadie te vea.
El espejo y la autoestima en amanecido de vuelga.
No consigues ningún trapo que te haga sentir esbelta.
¿Quién pudiera imaginar que por la noche te sentías la más guapa,
guapísima,
divina de la muerte?
Y si te vas a bailar y la vuelves a ver,
dile que no está mal llorar alguna vez.
Que se puede vivir sin tener que fingir porque no somos de piedra.
Y si te vas a bailar y la vuelves a ver,
dile que no está mal llorar alguna vez.
Que para ser feliz es necesario sentir un toque de tristeza.
Si tiene ganas de llover,
que llueva,
que llueva hasta que vuelva a florecer la primavera.
No puedes luchar contra la naturaleza,
¿de por qué sentir vergüenza?
Y si te vas a bailar y la vuelves a ver,
dile que no está mal llorar alguna vez.
Que se puede vivir sin tener que fingir porque no somos de piedra.
Y si te vas a bailar y la vuelves a ver,
dile que no está mal llorar alguna vez.
Que para ser feliz es necesario sentir un toque de tristeza.
Sabes que siempre serás guapa,
guapísima,
divina de la muerte,
reina,
diosa,
poderosa,
del jardín la más hermosa,
tan valiente,
tan segura.
Sabes que eres una dura,
la más topla,
más sonriente,
aunque a veces tengas ganas
de llorar.