Fortaleceme,
Señor,
porque estoy desconsolado,
y a la fe me abandono,
y ahora estoy desconsolado.
¿A quién puedo acudir,
a quién puedo clamar,
si sólo en ti he confiado?
¿Quién otro puede dar
las fuerzas a mi ser,
para seguir tus pasos?
No me avergüences más,
ni se burlen de mí,
mis enemigos,
porque si me faltas tú,
ciertamente moriré.
¡Ay, Señor!
Te pido que nos fortalezcas,
porque en este mundo sólo hay tristeza y dolor,
pero contigo somos más que vencedores.
¿A quién tengo yo,
Señor,
fuera de ti,
aquí en el mundo?
No te alejes, por favor,
porque estoy
sólo en el mundo.
¿A quién puedo acudir,
a quién puedo clamar,
si sólo en ti he confiado?
¿Quién otro puede dar las fuerzas a mi ser,
para seguir tus pasos?
No me avergüences más,
ni se burlen de mí,
mis enemigos,
porque si me faltas tú,
ciertamente moriré.
Fortálezceme,
Señor,
porque estoy desconsolado.