Ay,
un trinarte chirigües
enjaulado en las rodajas
que giran en las espigas
de las espuelas de plata.
El vental
cristalino
se siente correr el agua
sobre una alfombra
de verdes,
tendida entre las quebradas.
Y de la arzón de la silla que va el viento a la rastra,
entra el alegre rajeo de sus espuelas de plata.
Entra el alegre rajeo de sus espuelas de plata.
Artifices campesinos,
con el aire azul del alba,
hicieron mil diapasones
en las espuelas de plata.
La
música de las trillas,
el sol ardiendo en las barbas,
y los gritos de los guazos,
juegan en sus filigranas.
Y de la arzón de la silla que va el viento a la rastra,
entra el alegre rajeo de sus espuelas de plata.
Entra el alegre rajeo de sus espuelas de plata.