Salí de casa con intenciones de llegar a Matanzas y no pude salir,
pues el pueblo de Catalina de Guinness
tiene la virtud
de que el que come las putifarras del Congo
quedara encantado de sabrosura.
Pues hay que oír como dice,
salga,
échale salsich y minégara.
Salí de casa una noche aventurera,
buscando ambientes de placer y de ventura.
Pasaba alegre nuestros nares luminosos
y
llegué al bacalar.
En Catalina me encontré lo no pensado,
la voz de aquel que pregonaba aquí.
Salsa, salsita, salsa.
En Catalina me encontré lo no pensado,
la voz de aquel que pregonaba aquí.
Échale salsita,
échale salsita.
En este cantar propongo lo que dijo mi segundo,
no hay putifarra en el mundo como las que
hace el Congo.
Échale salsita,
échale salsita.
Congo vive orgullosivo,
sus putifarras olorosas son las más ricas y sabrosas que en todo
Cuba he comido.
Échale salsita,
échale salsita.
Cual todo lo de Cubita,
es una cosa exquisita,
si él no la toma es un perco,
échale carne de puerco y una especial salsita.
Échale salsita,
échale salsita.
Échale salsita,
échale salsita.