Ahí me vive en una casa,
cuatro hermanos,
siete hermanas y sin madre porque ella murió.
Sin ventanas,
sin espufas y sin padre porque nunca le conoció.
Da tirones a las viejas y el caballo
recompensa y quizás su única ambición.
Tantas islas,
tantos picos,
todos dicen que es un chico sin corazón.
Nadie le ha visto jamás reír, jamás llorar.
Jaime no distingue entre el bien y el mal,
el mal.
No buscas culpables, ha sido tú, ha sido yo, no.
¿Quién le habrá robado el corazón?
Duele,
y si dueles, ¿qué hacía ahí?
Llora,
y si lloras, ¿qué hacía esta?
Sangre,
llora sangre en su interior.
Nadie le ha robado el corazón.
¡No!
Un atraco mal llevado,
quien mató al guardia jurado,
los testigos dicen que fue él.
Los maderos le han pillado de marrón
con treinta gramos y hay que correr.
La madera le persigue,
ruega a Dios que no le liguen,
aunque no ha creído nunca en Dios.
Un disparo suena fuerte y otro más que suena muerte en el corazón.
Nadie le ha visto jamás reír, jamás llorar.
Jaime no distingue entre el bien y el mal,
el mal.
No buscas culpables, ha sido tú, ha sido yo, no.
¿Quién le habrá robado el corazón?
Duele,
y si dueles, ¿qué hacía ahí?
Llora,
y si lloras, ¿qué hacía esta?
Sangre,
llora sangre en su interior.
Nadie
le ha robado el corazón.
¡No!
Duele,
y si dueles, ¿qué hacía ahí?
Llora,
y si lloras, ¿qué hacía esta?
Sangre,
llora sangre en su interior.
Nadie le ha robado el corazón.
¡No!