Nhạc sĩ: Omar Acedo, Buena Fe
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Ahora
los guapos ya saben de leyes,
incluso luego de aplicar incisión,
cómo treparse en los procedimientos,
cómo aflogar o evitar sanciones.
Las protícutas saben de economía,
de urología y de medicamentos,
la burocracia de psicología,
para poder distender los momentos.
Pero el Parlamento abrió las puertas del armario,
unité de poetas por un premio literario,
y la Radio Nacional fundó el Museo del Estribillo.
Debajo de la mesa, no meta la cabeza,
tienen dientes o bolsillos.
Y qué aventurera que se ha vuelto la juventud,
vaya vaya.
Le da lo mismo Tokio o Barcelona, ¡qué monjudo!
Venga,
tengo un cartel de cojones,
la luna se ve,
antes se ve,
hasta Pluto se ve.
Pero el meñique del pie no se me ve,
pero un cartel de cojones lo pongo al revés,
no sé entender, lo pongo otra vez en su lugar,
porque así esto más único se dirá.
Sube el telón y hay un artista rezando,
que lo censuren para hacerse famoso.
Vuelve el telón y hay un campeón añorando,
que le pregunten a quién dedica el triunfo.
Vuelve el telón y hay un alcohólico urbano,
que hace un resumen de gran maestría,
de cada cual según su trabajo,
a cada cual según su picara diga.
Se hacen los caminos a golpe de sangre y esperanza,
vino coloreando tanto los desechos de alabanza.
Flores que se abonan con exceso de misterio,
desde lo prohibido hasta lo consentido,
aroma de cementerio.
Pero mi catalejo y yo entendemos el momento,
hoy vemos catarsis, mañana habrá nacimiento.
Lo catalejo,
con él la luna se ve,
Marte se ve,
hasta Pluto se ve,
pero el meñique del pie no se me ve,
lo catalejo,
cuando lo pongo al revés,
no se entiende,
lo pongo otra vez en su lugar,
porque así es como único se dirá.
Tengo un catalejo,
con él la luna se ve,
Marte se ve,
hasta Pluto se ve,
pero el meñique del pie no se me ve,
lo catalejo,
cuando lo pongo al revés,
no se entiende,
lo pongo otra vez en su lugar,
porque así es como único se dirá.