Vuelve mi canto ladino con garganta y sabrosura,
con cariño y
sentimiento les traje de mi llanura,
de allá del guarico adentro donde el joro corre tumba
y a los copleros les salen las coplas de una por una.
Aquí estoy yo cantándoles como siempre,
sinceramente con melodía y cuadratura,
maestra arpista registre los tenoretes para
que entiendan que tengo una buena pluma.
Esto lo aprendí en el llano desde que era una
criatura y me dio como regalo la nobleza y la ternura
para ser un buen cantante de casta y envergadura
porque yo vengo agarrado del padre de las alturas.
Cuatro viejos parranderos,
arpa vieja vagabunda,
yo que soy tu compañero y usted que siempre me ayuda,
le voy a decir una cosa,
con esta garganta dura Venezuela es Venezuela como mi patria ninguna.
Galopando poco a poco sobre mi cabalgadura
le voy dando rienda al verso para que tenga
más soltura,
para dejar un mensaje,
mejor *** una escritura de lo que es nuestro folclore
que tiene la esencia pura.
Caramba chico tan bonito que es mi llano,
con ríos y caños,
con esteros y lagunas,
se reverdece la sabana en mes de mayo y el toro bravo se amuela la
encachadura.
Por eso es que yo les canto con cariño
y con ternura y siempre les cantaré
mientras que mi Dios me ayuda porque este es nuestro folclore,
enlaza las dos llanuras
de Colombia y Venezuela que es una sola cultura.
Yo soy el propio llanero de caballo y sogadura,
con escobija y de sombrero y cuchillo en la cintura,
con la garganta clarita,
como agua de lorichuna que tiene un
estilo propio al pie de una arpa montuna.