Ahora cuando pasas al plano sentimental,
no sé qué decir.
Creo que existe también la falsedad entre ese hombre y esa mujer,
como existe entre mujeres también, ¿no?
O entre mujer y hombre.
No es necesario que sea hombre.
No, en eso no tiene nada que ver el género.
En el sentimiento de animal.
Pero bueno,
se siente igual.
Dentro de los ojos de los señores
bien movidos detrás del mar,
se esconden pensamientos inexplicables
y vidas previsibles.
Y los marinos todos iguales,
aburridos dentro de las habilidades.
Ojos bajos que miran las nubes.
Reflexos
en las pizarras.
Mientras pienso en sueños tan frágiles,
y los puñales tan potentes apenas que se desmueven del viento.
No lo sé,
no lo sé.
Hay un ruido de estrellas mientras te veo llegar.
Con tu corazón digital,
con los bolsillos todos para soldar.
Me bates dentro.
Me bates dentro.
En la
noche más profunda
te viene a pensar Fabio
la pereza de no estar a la altura
de nuestros 20 años.
Las expectativas, los sueños y las promesas
que nos hicimos fuertes, no las tenemos.
Mientras planábamos todos con el furgón azul,
en Barcelona.
Mientras planábamos todos con el furgón azul,
en Barcelona.
No lo sé,
no lo sé.
Hay un ruido de estrellas esta noche y te vengo a buscar.
Con mi corazón digital,
siento aún más claro tu señal.
Me bates dentro.
Me bates dentro.
Me bates dentro.
Me bates dentro.
Pues se trata de eso,
de encontrar el equilibrio.
A mí me gusta mucho la palabra pareja justamente porque es tu pareja.
Ni mujer,
ni hombre,
o sea,
se dice en el cotidiano.