Mi amor, creo que deberíamos hablar porque...
no me estoy encontrando bien en la relación.
Creo que deberíamos darnos un tiempo porque...
ya te he dado muchas oportunidades y esto creo que sigue igual.
No va a cambiar.
Yo estoy viviendo en Madrid.
Y estoy conociendo a gente y esto me
hace olvidar un poco de la relación.
Y me está ayudando a olvidar un poco de lo mío,
de esto.
Creo que los dos estamos sonados de la relación.
Estamos siguiendo algo que no...
que está roto.
Y me insisten porque no he vuelto a escribir.
Me tiene que apuñalar esta barra son pa' ti.
Aquí tienes la respuesta de tres años sin letra.
Contigo cogía el lápiz para imaginarnos metas.
Te voy a querer siempre aunque el amor ahora es ceniza.
Y fumo más si el cenicero sigue en la repisa.
Lo dejo de recuerdo como tantos que tuvimos.
Ahora siento un vacío,
un frío,
un crío sin recreo.
Escribo cuando el pecho aprieta y tengo que soltarlo.
17 en Asturias,
20 en la universidad,
23 Gran Canaria,
26 si tú no estás.
Es la puta edad de estar con un poeta de lágrimas.
Trataba de ordenar la habitación,
mucha cosa por cambiar,
lo poco que hice por amor.
Ahora no me reconozco ni en mi casa y ¿para qué
voy a limpiar si mi vida también está desordenada?
Intento mejorar a cada paso,
andaba descalzo y caminamos de la mano.
Yo iba siempre más despacio,
aunque tú no lo creas,
acariciaba mi espacio.
Salud, amigos, una mujer digna del espacio.
El amor que te tengo, juro, no le pongo precio.
No sé por qué mostraste el último día tal desprecio.
Sé que al final,
cabón,
que se acabó y otra precio.
Se atando cabos,
la distancia es cómplice de esto.
Sigo haciendo clic en tu perfil,
sigo navegando a pesar de estar roto el mástil.
Cada vez que te veo,
me vuelvo un poco más frágil,
pendiente a tus stories y no en mejorar mi imagen.
He viajado a Madrid con la ilusión de un niño chico,
me he estado desangrando del jueves al domingo.
No sé qué te pasa, dime, y no hay explicaciones.
El alcohol destapó al final todas tus intenciones.
Y no te culpo,
me culpo yo,
maco,
por no haber regado el fruto que me daba paz.
Cada día una pelea y no sabemos valorar que
si a esa persona falta la guerra será mental.
Me duele leer tus cartas,
llega el primer renglón,
cangotas sobre el papel,
se borró la palabra amor.
La li por primera vez, lloré de tanta ilusión.
La li por última vez, lloro y duele el corazón.
Guardo en una caja para que se envuelva en polvo y
en vídeos sobre qué proteger el polvo de la carta.
Te quejas de que gasto mi dinero como un tonto
y siempre quise que pidiese comida a la carta.
Compartí mi dinero contigo si no había,
compartí en restaurante pero también prende pipa.
Nunca me dolió acabar el mes sin un
duro porque al menos me curo contigo,
apoyao en tu culo.
¡Wow!
¡Pum!
Si no puedas, que me viene bien verte.
Vale, vale, ya voy de casa.
Te llamo, hombre.
A ver, un abrazo, gracias tío.
Me llamo egoísta,
necesito un mapa para saber quién es.
Necesitas, siempre está en tu lista.
Prefiero llamarte después de un día sin noticia.
No soy de WhatsApp, ya lo sabe el niña.
Me salió cara la broma, piensa que no la quería.
Estoy en esa etapa en que no veo más allá.
Que si conozco a alguien otra vez,
capaz me raya.
Menos mal que no te tengo a la vista
y cada dientro menos en tu Insta,
con 10 veces me basta.
Se me ha dejado rastro de lo nuestro,
los restos quedaron de recuerdo como aquel último acto.
Me quedo con lo bueno,
siempre te quiero aunque el amor ya no esté de acuerdo.
Si te vuelvo a ver ya no va a ser con estos ojos.
Soy un peregrino,
me voy a casa solo y te daré dos besos cerquita de tu boca,
pensando si después de mí habrá probado otra.